Del arte y el olvido, es un insumo, es una actividad, es un trabajo, pero al igual que toda actividad humana es un distrito de distracción, el artista necesita reflejar de una manera explicita lo que siente, lo que quiere expresar, en algunos casos “el olvido”, ya sea la música, la literatura, las artes dramáticas u escénicas, etcéteras expresiones, sabemos que después de una nueva obra creada, olvidamos, a veces es tan grave que nos hace exentos de la realidad, y nos trasformamos en actores de un realismo mágico del cual es muy complicado salir, de un realismo que es único en cada artista, una cosmovisión del mundo aparte, del mundo mental, del mundo de las ideas, del mundo de la poesía. Hagamos arte, para olvidar las cosas tediosas de la vida.

Esta asimetria de visión tal vez ambigua con la realidad, es pragmatica sí, es idealista sí, pero es necesario que cada ser como elemento vital, sea el ejecutor de su vida, de su creatividad, de lo que quiera filtrar del entorno, un entorno actualmente viciado por las injusticias sociales, y humanas. No caemos en la apatia con esta visión, una visión contrastada con las experiencias, con el camino hecho al andar, con el arte hecho.

Así como un espacio de relevantes ideas propias; llevaran al ser a comprender que su entorno, le hace responder a las impetudes externas, debe el reponder?. No es imperativo, no es casual, esta en entredicho que el que aveces poco expresa mucho siente, e inversamente, o nulamente.

Entonces el olvido como herramienta del arte en general, como tema casi transversal en las relaciones con el entorno, con las desigualdades planteadas, entre ideas, podemos reflejar que el olvido es propio de nuestras almas, que se renuevan para volver al proceso iterativo de aprehender los recuerdos, para guardarlos, para madurarlos, y para descartarlos. Y de ahí lo complejo, lo dificil de guardar algunos para hacer el arte, el verdadero arte, la inspiración propia, y crear obras maestras, para nuestros congeneres del “olvido”.

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