11 de Octubre de 2010 por José David Guevara EF

A estos personajes los he visto en la política, los textos de historia, el cine, la literatura, la televisión, el vecindario, empresas, sindicatos, universidades, periódicos, revistas, en el día a día. Pero nunca me había topado con ellos en un libro de poemas.

“Mi misión es dañar (…) / El daño es arte sabia, de oscura sutileza / y de ambigua razón”, dice en un poema del escritor valenciano Guillermo Carnero (nacido en 1947).

Tiene razón el poeta. Hay quienes se dedican al arte de destruir (ideas, proyectos, obras, logros, innovaciones, sueños, sugerencias, personas, etcétera), y lo hacen con tal sutileza y sabiduría que perfeccionan este arte.

Sus hechos, palabras y actitudes son auténticas galerías o museos de destrucción. No tienen ningún reparo en exhibir su colección de escombros. Son los orgullosos propietarios de una compañía que cita Joaquín Sabina en una de sus canciones: “Demoliciones S.A.”.

Como dice Joan Manuel Serrat: “Entre esos tipos y yo hay algo pesonal”. Por eso,  prefiero mil veces más a quienes construyen, proponen, impulsan, asumen riesgos, se enrollan las mangas y dejan huella.

Sin embargo, los destructores son una realidad. Por lo tanto, ¿qué propone usted hacer con ellos? …

 

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